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Noche de chicas [Clare y Annabelle]

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Noche de chicas [Clare y Annabelle]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 26, 2014 8:04 pm

Aquél lugar pronto se había convertido en uno de sus preferidos. El ambiente era sencillo, nada presuntuoso, y bastante relajado. Era el clásico bar donde alguien iba a tomar una copa luego de un atareado día de trabajo, o para encontrarse con amigos en una noche libre.

Edwige, en cambio, frecuentaba tanto ese lugar porque ese bar era la viva prueba de que la rueda de la vida seguía girando, aún sin estar ella montada en un asiento. Giraba todo el tiempo: relaciones que comenzaban, trabajos que fracasaban, cumpleaños, despedidas de solteros, en fin, todo aquello que forma parte de la vida de una persona mientras crece, aunque no formara parte de la suya. Ella se sentía trancada, como si estuviera a la mitad de un tunel y no supiera si ir para un lado o para el otro. Era algo normal en los inmortales, despues de todo, cada tanto se aburrían, más cuando todo era tan monótono. Desde que había llegado a Nueva York sólo había hecho una amiga, y aún no había logrado averiguar donde vivía su viejo amigo Magnus, pero de todas formas, estaba sola. Y eso la hacía entristecerse aun mas. Necesitaba un cambio, y un cambio para bien. Pronto, algo que la alejara de esta melancolía que le traía al pensamiento todo el tiempo a las últimas personas que habían compartido el camino pero perdieron el paso. Poética forma para decir se murieron, pensó la bruja.

Era otra noche habitual en el bar: salvo por la desafinada muchacha que se había ofrecido voluntaria para cantar en el karaoke. Dios, si que era un desastre. Edwige tuvo que contenerse con todas sus fuerzas para no girar la muñeca y enviarle un poco de "talento" a la muchacha. Tuvo que conformarse con pedir otro Black Rose, rogando porque el alcohol le hiciera efecto y le nublara un poco los sentidos, o al menos, que la ensordeciera un poco... Pero que fuera una sordera temporal, no como la permanente que le daría escuchar a esa chica mucho más.

Suspiró mientras le entregaban su bebida, y le sonrió al barman con amabilidad, él la respetaba como cliente habitual que era, incluso cada tanto le ofrecía una bebida cortesía de la casa. Edwige se sentía bienvenida, y era uno de los pocos lugares donde si bien se sentía algo sobrenatural (que lo era, al fin y al cabo), se sentía cómoda, como si fuera parte de aquél sitio, aunque sea un poco. Miró a su alrededor, distraídamente, para ver si su amiga había decidido visitar el bar esa noche, aunque no pareció estar allí. Otra noche de tragos y Wiggy, pensó, sonriendo con sarcasmo.
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Re: Noche de chicas [Clare y Annabelle]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 27, 2014 11:33 am

Vivir debajo de un basurero tenía pros y contras. En primer lugar, era un sitio seguro, tanto de extraños como de los rayos del sol. Por el otro, el inmundo olor que se te pegaba era devastador. Si bien ya me había acostumbrado a él, comenzaba a complicarme las cosas. Era la segunda vez en la semana que la sed complicaba mi vida. Generalmente el ardor, junto con la exagerada producción de saliva, se terminaba una vez que me alimentaba, y luego se reducía a una picazón soportable. Ya me había alimentado hace dos días, muy poco ciertamente, pero era la primera vez que mi aguante se había debilitado tanto.

Muy para mi desgracia, tuve que salir de debajo de mi hogar secreto y comenzar a buscar algún lugar de donde conseguir ropa limpia. Ahi es donde el olor tomaba papel, porque ciertamente ningun humano cuerdo se acercaría a una joven con semejante hedor. Apenas conseguí llegar al baño público que frecuentaba, la sobredosis de aromas, olores, y el cálido sonido de los corazones latiendo sobrecargando mis sentidos. Me di una ducha rápida, quitando los trozos de comida podrida de mi cabello, y me sequé lo mejor que pude antes de salir silenciosamente de allí. Una señora se estaba duchando dos cubículos a la derecha del mío, y mientras ella canturreaba algo en otro idioma, tomé su bolso y comencé a revolverlo. Le quité una braga, un pantalon corto, una blusa y una sudadera. Los zapatos iban a ser más complicados de hallar, porque los de ella eran demasiado grandes. Me vestí rápidamente y, haciendo un moño irregular con mi cabello húmedo, salí de allí.

El suelo de cemento aun estaba cálido por los rayos del sol, y se sentía extraño bajo mis pies. Era la primera vez que entraba en contacto con algo cálido. Siendo lo que era, el sol no era mi mejor amigo. Caminé y caminé hasta llegar a la sola de los clubes y pubs sociales, mi banquete preferido. Un hombre o una mujer pasados de copa eran fáciles de engañar, fáciles de llevar a una esquina oscura, y con un simple corte mi almuerzo estaba servido.

A diferencia de los vampiros de las películas, yo no mataba gente. Había aprendido que solo necesitaba un par de tragos hasta hacer que mi sed disminuyera. Si bien nunca se iba, me había impuesto la regla de un solo humano por caza, y solo algunos sorbos. Mi sed podría desaparecer si consumiera lo que necesitara, pero mi consciencia no me dejaría tranquila.

Entré a uno de los más conocidos, uno que también funcionaba como salón de eventos. Estaba relativamente lleno y la música ya estaba a tope. Perfecto. Me senté en una mesa alejada, tratando de esconder el hecho de que estaba descalza. Algunos lugares no apreciaban que sus clientes carecieran de zapatos.
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