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Aislada // Helena
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Aislada // Helena
El polvo rojizo que le empezaba a cubrir las botas se elevaba con el viento y le dificultaba ver claramente. El cabello le ondeaba por la misma cual bandera izada y a punto estuvo de recogerlo en una cola de caballo pero había algo de llevarlo suelto en una situación como esa que se le antojaba cautivador aun sabiendo que nadie la miraba. Tal vez era eso, que nadie la estaba mirando, lo que la seducía a comportarse como le viniera en gana, pero en el fondo sabía que poco importaba como se comportara, no había motivos para estar allí, era ridículo, probablemente para nada arriesgado y no se iba a topar con nada ni nadie; estaba segura de que era eso lo que había atraído a Bianca, la seguridad de pasearse sola. Una runa de glamour la protegía de los mundanos curiosos que se paseaban por las zonas más alejadas y solas de la ciudad.
A Bianca le sorprendía que a curiosidad de los mundanos no los llevara más lejos, eran inteligentes y se movían a un ritmo tan rápido, aun así, no tenían ni la más mínima idea de qué eran en el mundo, de todo lo que los rodeaba y la mayoría ignoraba su misma nimiedad pero a Bianca poco le importaba que no supieran de su existencia, los protegía y punto, después de todo, para eso entrenaba y se sentaba en las reuniones de la Conclave de turno, que siempre cambiaba dependiendo de dónde se encontrara y por extraño que fuera, los constantes viajes la hacían sentirse aislada de todos.
La daga de Bianca giraba de forma gracil entre sus dedos, aunque no tuviera que defenderse, estar preparada para un peligro inminente le permitía a Bianca relajarse de uno u otro modo por alguna razón que no terminaba de entender. El observatorio no estaba abandonado por completo, el edificio, sí, los alrdedores, no; las personas insistían en adueñarse de lugares que no tenían dueño, lugares que ya poco debían importarles. Entrecerró los ojos y se sentó en el suelo, apoyando la espalda en el edificio semiesférico que alguna vez sirvió para observar los astros, bostezó y dejó que el aire seco y casi salado le llenara los pulmones. El glamour era algo que agradecía con frecuencia, prefería evitar las miradas de los mundanos.
A Bianca le sorprendía que a curiosidad de los mundanos no los llevara más lejos, eran inteligentes y se movían a un ritmo tan rápido, aun así, no tenían ni la más mínima idea de qué eran en el mundo, de todo lo que los rodeaba y la mayoría ignoraba su misma nimiedad pero a Bianca poco le importaba que no supieran de su existencia, los protegía y punto, después de todo, para eso entrenaba y se sentaba en las reuniones de la Conclave de turno, que siempre cambiaba dependiendo de dónde se encontrara y por extraño que fuera, los constantes viajes la hacían sentirse aislada de todos.
La daga de Bianca giraba de forma gracil entre sus dedos, aunque no tuviera que defenderse, estar preparada para un peligro inminente le permitía a Bianca relajarse de uno u otro modo por alguna razón que no terminaba de entender. El observatorio no estaba abandonado por completo, el edificio, sí, los alrdedores, no; las personas insistían en adueñarse de lugares que no tenían dueño, lugares que ya poco debían importarles. Entrecerró los ojos y se sentó en el suelo, apoyando la espalda en el edificio semiesférico que alguna vez sirvió para observar los astros, bostezó y dejó que el aire seco y casi salado le llenara los pulmones. El glamour era algo que agradecía con frecuencia, prefería evitar las miradas de los mundanos.
Bianca D. Gelsey- La Clave
- Mensajes : 25
Fecha de inscripción : 15/03/2014
Re: Aislada // Helena
Helena suspiro pesadamente mientras se ajustaba aquella chaqueta militar de aspecto antiguo, odiaba tener que hacer esto pero aquel brujo le había regañado mas de lo que la rubia podría contar, era tan temprano cuando ella salio de su departamento dirigiéndose a lo mas alejado de la ciudad, incluso el cielo no terminaba de aclararse aun cuando llego, le pago a aquel guía que consiguió una noche antes despidiéndose de el, saco un espejo de su bolso y se fijo en su cuello...Aquella horrible cicatriz se comenzaba a hacer un poco mas notoria, lo resolvió reforzando el glamour que comenzaba a colocarse. Listo, ahora era invisible a los ojos mundanos y por ende podría desplegar sus alas, se quito aquel abrigo mientras entraba al observatorio dejando un femenino vestido, lo eligió por nostalgia aunque las botas que la acompañaban la hacían ver mas casual. Cuidadosamente subió hasta la parte mas alta del observatorio . Y al llegar sintió la adrenalina apoderarse de ella, junto al miedo....se coloco en la orilla y dio un brinco por un momento creyó que no lo lograría que sus alas no podrían aguantar pero lo hicieron. Se rió como una niña mientras volaba.
Aunque eso no duro mucho rápidamente sintió el cansancio y las agujas enterrándose en su espalda, el dolor era tan insoportable que casi provoca que cayera, trato de seguir en el aire pero no pudo así que regreso mientras respiraba con dificultad dejándose caer al suelo, ocultando al ojo de los ojos mundanos en forma de su tatuaje pero antes de hacerlo algunas plumas cayeron dejando un poco de icor entre rojizo y dorado. La chica se levanto aun jadeando sin prestar atención a lo pasado mientras se ponía su chaqueta de color negro , solo salio al exterior viendo como la gente llegaba a tomarse fotos, se recargo en uno de los muros en un principio pensando que no había nadie. El dolor en las heridas ya cicatrizadas y en la espalda indicaba que todo esto había sido una mala idea. Ladeo la cabeza ligeramente y entrecerrando los ojos descubrió a una chica cubierta por el glamour, un segundo estudio hizo darse cuenta que era una nefilim.
-Buen día-saludo divertida mientras esperaba ver su reacción al darse cuenta de que era vista por alguien.
Aunque eso no duro mucho rápidamente sintió el cansancio y las agujas enterrándose en su espalda, el dolor era tan insoportable que casi provoca que cayera, trato de seguir en el aire pero no pudo así que regreso mientras respiraba con dificultad dejándose caer al suelo, ocultando al ojo de los ojos mundanos en forma de su tatuaje pero antes de hacerlo algunas plumas cayeron dejando un poco de icor entre rojizo y dorado. La chica se levanto aun jadeando sin prestar atención a lo pasado mientras se ponía su chaqueta de color negro , solo salio al exterior viendo como la gente llegaba a tomarse fotos, se recargo en uno de los muros en un principio pensando que no había nadie. El dolor en las heridas ya cicatrizadas y en la espalda indicaba que todo esto había sido una mala idea. Ladeo la cabeza ligeramente y entrecerrando los ojos descubrió a una chica cubierta por el glamour, un segundo estudio hizo darse cuenta que era una nefilim.
-Buen día-saludo divertida mientras esperaba ver su reacción al darse cuenta de que era vista por alguien.
- Off:
- Lamento la demora :C una vez mas gracias por abrir el tema
Helena A. Bentacour- Ángel Caído
- Mensajes : 30
Fecha de inscripción : 11/05/2014
Re: Aislada // Helena
Miraba la daga mientras giraba gracilmente entre sus dedos mientras sus pies golpeaban la tierra y en el rostro de Bianca se veía un gesto ausente. Pensaba en su madre y en el momento que le dijera que tenía que conocer a la Conclave de Nueva York, Bianca hacía mucho que había empezado a asistir a las reuniones en los institutos, el de Praga, el de París, Roma, Buenos Aires, dependía del año y su situación actual. Poco sabía ella de las familias a las que visitaba, a las personas que conocía en esas reuniones, nunca se permitía a si misma dar detalles sobre su vida, sobre sus emociones, si algún nefilim le atraía era un pensamiento que desechaba al instante, nunca sabía cuándo tendría que irse a causa de los berrinches de su madre.
Casi deja caer la daga cuando escuchó alguien saludarla, levantó la mirada para cerciorarse de que se dirigían a ella y no a otro mundano que estuviera cerca. Sostuvo el mango de la daga y la guardó en su cinturón. No, no era oto mundano; una chica de cabello dorado estaba de pie a su lado, Bianca pensó que no podía ser mayor que ella, su rostro era angelical y tierno, con un dejo de inocencia que le decía que estaba entre los 16 o, si mucho los 18.
Bianca se levantó con los ojos puestos en la chica - Buenos días - dijo con vehemencia, sabía que no tenía necesidad de decir lo que era, con el solo hecho de que pudiera verla era suficiente para que supiera que no era humana. La boca de Bianca se secó al darse cuenta de lo que era la chica que tenía en frente, jamás había estado frente a uno y no sabía que actitud tomar, no era algo para lo que el Codex te preparara, en especial cuando se es tan introvertida como Bianca.
Extendió la mano para presentarse - Bianca - sus ojos divagaron en el espacio que se alzaba frente a ella, el cielo despejado y el suelo de aspecto desértico, tuvo la tentación ridícula de decir algo como "servidora de La Clave" pero le resultaba ridículo, ella no era un ángel, pero lo había sido, las marcas se lo decían todo a Bianca y ella servía en nombre de los ángeles, de calquier modo no dijo más, prefería no excederse y no dejar relucir su incapacidad social de tal manera.
Casi deja caer la daga cuando escuchó alguien saludarla, levantó la mirada para cerciorarse de que se dirigían a ella y no a otro mundano que estuviera cerca. Sostuvo el mango de la daga y la guardó en su cinturón. No, no era oto mundano; una chica de cabello dorado estaba de pie a su lado, Bianca pensó que no podía ser mayor que ella, su rostro era angelical y tierno, con un dejo de inocencia que le decía que estaba entre los 16 o, si mucho los 18.
Bianca se levantó con los ojos puestos en la chica - Buenos días - dijo con vehemencia, sabía que no tenía necesidad de decir lo que era, con el solo hecho de que pudiera verla era suficiente para que supiera que no era humana. La boca de Bianca se secó al darse cuenta de lo que era la chica que tenía en frente, jamás había estado frente a uno y no sabía que actitud tomar, no era algo para lo que el Codex te preparara, en especial cuando se es tan introvertida como Bianca.
Extendió la mano para presentarse - Bianca - sus ojos divagaron en el espacio que se alzaba frente a ella, el cielo despejado y el suelo de aspecto desértico, tuvo la tentación ridícula de decir algo como "servidora de La Clave" pero le resultaba ridículo, ella no era un ángel, pero lo había sido, las marcas se lo decían todo a Bianca y ella servía en nombre de los ángeles, de calquier modo no dijo más, prefería no excederse y no dejar relucir su incapacidad social de tal manera.
Bianca D. Gelsey- La Clave
- Mensajes : 25
Fecha de inscripción : 15/03/2014
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